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Hiperemia y culturismo

Hiperemia y culturismo

Autor: José María García García ( Físicos21 )

Desde teorías del entrenamiento hasta suplementación específica la hiperemia quiere ser aprovechada por el culturista para mejorar su rendimiento deportivo y con ello ganar en mejoras.


A veces nos asaltan cíclicamente una serie de términos que parecen ser solo usados por algunos entrenadores de más base en conocimientos y no es si no al cabo del tiempo, cuando el usuario culturista se encuentra de bruces con una palabra que oye pero no sabe bien a las claras a que demonios define.


La hiperemia no es más que la tendencia del cuerpo a llevar

más sangre de la normal a una

zona determinada.

De esa manera se envían más nutrientes y se extraen más

toxinas de las células que en circunstancias basales. Lógicamente el primer paso es la vasodilatación de la corriente sanguínea que se dirige y sale de esa zona en concreto.

Podemos llamar de una manera más llana, más “culturista”, a este fenómeno como “congestión”. Y ahora seguro que alguno dirá, entonces hiperemia = congestión? SI. Solo que hiperemia es más general (a todos los tejidos) y la congestión es solamente muscular. Y por qué llamarlo hiperemia y no como toda la vida de Dios!! Bueno, eso es algo que el marketing realiza porque parece que así, funciona mejor las ventas de productos enfocados en este sentido… Y es que muchas veces los culturistas nos intimida la palabreja técnica más que la típica nuestra y así parece hasta que funciona mejor… La hiperemia puede ser, activa cuando se produce en las arterias y pasiva cuando se produce en la parte venosa que regresa al corazón. En la congestión muscular se producen las dos localmente. ¿Por qué se produce? Por la necesidad del cuerpo de aumentar y optimizar el rendimiento de esa zona en concreto, durante el entrenamiento y quizás durante un cierto tiempo después. Al enviar más sangre también los recursos mejoran energética (oxígeno, glucosa, vitaminas.etc…) y plasticamente (aminoácidos, fosfolípidos, etc..) la célula. No solo ahí terminan las ventajas, por supuesto también salen más toxinas producidas en el interior de la célula muscular (CO2, ácido láctico, piruvatos, etc…) y de esta manera se aceleran los mecanismos de alimentación y limpieza celular. Redundando, por lo tanto, en el rendimiento de la célula muscular y mejorar en el desarrollo de ese esfuerzo muscular. Esa concentración de sangre intramuscular produce además una alteración de la temperatura y del volúmen muscular. Es cierto que hay razones para pensar en una correlación entre aumento de la congestión y calidad del entrenamiento (mejora de fuerza, fuerza/resistencia) y probablemente por lo tanto mejores adaptaciones del entrenamiento. Incluso cabe la posibili